Los Hombres de Ginés
26 son los policías locales detenidos en Coslada por corrupción y malas artes: extorsión, chantaje, violencia, amenazas, y un largo etcétera. Todo esto y más es lo que ahora cuentan los vecinos de la ciudad, que se abarrotan a las puertas de la comisaría para ver las caras de sus “agentes de la autoridad competente”.
Las imágenes de los medios nos muestran a los detenidos encarándose con los vecinos y nos produce una desagradable sensación: “más que agentes del orden, parecen descerebrados recién salidos del gimnasio”. La expresión no podía ser más acertada.
Estos personajes se dividen en dos grupos: los que en su infancia han sido abusados y están llenos de traumas; y los psicópatas.
Los primeros, se sienten tan inferiores por lo que pasó cuando eran pequeños que recurren a la violencia para con los demás. No intentan buscar la ayuda de un psicólogo como haría una persona con algo de materia gris, sino que ellos mismos se automedican, se imponen a sí mismos un tratamiento de violencia a terceros.
Los segundos, sin remedio posible conocido -hoy día-, carecen de empatía, por tanto de sentimiento de culpa. De hecho, disfrutan con lo que hacen y tratan de saciar los impulsos que “sienten” en el momento.
Y en la cúspide (por ahora) nos encontramos con el “Sheriff”, temido en el vecindario y allí donde pisaba, formaba la cabeza de águila bicéfala de la guardia pretoriana del alcalde de la ciudad (todo esto presuntamente, o de lo contrario saltan los HdP’s de siempre).
Cuentan los ciudadanos afectados por esta gentuza que, las escasas denuncias nunca llegaban a nada, que el expediente administrativo se quedaba abierto en la oficina con la queja de la víctima. Entonces, ¿significa esto que los funcionarios corruptos son bastantes más que los detenidos hasta ahora?
Pues según el marica de turno (léase político) la respuesta es NO. Esta situación sólo es un “caso aislado”, se trata de “manzanas podridas”. Como decía esta mañana un representante de una asociación de la Guardia Civil, “tirando de este hilo, se pueden destapar muchos casos similares”. Que los políticos (sustitúyase “político” por “manipulador”, “embustero” y similares) traten de calmar a la opinión pública es bastante gracioso. “Que nadie se preocupe, que aquí no ha pasado nada”, ¿Y si los investigamos a ellos?
Si partimos de la premisa irrefutable “Negar la evidencia es de necios” y tenemos que “Los políticos niegan la evidencia” ¿son necios (a “necios”, añádase corruptos) los políticos? Caray! el resultado es otra premisa irrefutable!
Ah, recuerdo claramente aquel diciembre anodino de 1992, cuando el Caso Ucifa puso en entredicho (otra vez) a las Fuerzas del “Orden”. Si algo aprendimos del videojuego Civilization de Sid Meier y que nunca nos enseñaron en la escuela, es que la democracia trae junto a sí el aumento exacerbado de la corrupción.
Y al final, todo encaja en el puzzle. Como en Coslada… ¡esto ya se sabía!
ACTUALIZADO 10/05/08: Policías traficantes
Dice el artículo anterior publicado en El País que, “Lo que han arrojado las investigaciones es que los agentes eran muy jóvenes, recién salidos en la última o penúltima promociones, y que fueron reclutados en un gimnasio de la localidad. Todos estaban muy cachas”, destacaron fuentes de la investigación. Presuntamente, los responsables de esa organización fichaban a estos agentes inexpertos al ser más maleables e influenciables.“
Y yo me pregunto, si acaban de salir de la “academia” donde han sido instruidos en para cumplir un trabajo conforme al Estado de Derecho (esa expresión que tanto les gusta a algunos), ¿no sería al revés? ¿No serían más inseguros a la hora de formar una mafia? ¿Que tendrían los valores, supuestamente aprendidos, más frescos que un agente con varios años en el cuerpo?
Conclusión: entraron al cuerpo a sabiendas de lo que iban a hacer, animados por alguien de arriba, el tal Ginés o superior. Las investigaciones deberían continuar por el politicastro de turno.
ACTUALIZADO 11/05/08: Declarando ante el Juez
ACTUALIZADO 15/05/08: Carta abierta de un policía municipal